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Cómo nació Planeta Homeschooling. Desde la tribulación a la bendición.

Por: Denisse Bósquez


Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria. 2° Corintios 4:17



La tribulación, el desierto, momentos en los cuales, a pesar de saber a quién tenemos como Padre, nos cuesta asumir con agradecimiento. En medio de una gran tempestad, una crisis familiar, en la cual comprendía que Dios me impulsaba a sacar lo mejor de mí, nació mi emprendimiento llamado "Planeta Homeschooling". Soy Denisse Bósquez, madre de cuatro versos de amor y esposa de un gran hombre.


En el año 2019, ya tenía tres años educando en casa a mis dos hijos menores. Los overoles eran una parte cotidiana de nuestra rutina familiar, especialmente para mi esposo, que trabajaba de manera independiente en la construcción. Debido a la naturaleza de su trabajo, a menudo estaba en contacto con cosas sucias, y su ropa apenas pasaba por dos lavados a la semana. Además, él rara vez se quitaba el overol. Fue en ese momento cuando pensé, "Debo hacer lo mismo para los niños". Así que decidimos confeccionar dos overoles infantiles. Uno en azul marino para mi hijo menor, que en ese entonces tenía 3 años y medio, y otro en fucsia para Julieta. De esta manera, comenzó esta maravillosa historia.



En ese momento, comprendí que que cuando “overalizas” a un niño, no solo estás ahorrando recursos en la economía familiar, como agua, detergente, electricidad y tiempo, entre otros, sino que también estás otorgando a tus hijos un sentido de pertenencia e identidad. Cuando mi hijo pequeño se puso el overol, pude ver la alegría en sus ojos mientras repetía: "¡Soy como papá! ¡Mira mamá, soy un trabajador como mi papá!" Al mismo tiempo, noté la emoción en los ojos de mi esposo al ver en su hijo una semilla en pleno crecimiento. Fue un momento realmente hermoso.


A medida que pasaba el tiempo, las circunstancias no mejoraban. Me encontré ante la necesidad de tomar decisiones cruciales, considerando incluso la posibilidad de lograr independencia económica para sacar adelante a mis hijos. Durante este proceso, el versículo "Orad sin cesar" (1 Tesalonicenses 5:17) se volvió una realidad palpable en mi vida. Fueron momentos difíciles, y puedo afirmar que atravesar esta etapa de purificación profunda, de crisol y fuego, de refinamiento para la santidad, ha sido, sin duda, la mejor herramienta que me muestra a un Dios vivo, tierno y compasivo. Es un testimonio de Su deseo de lo mejor para mí y mi familia.


Comencé con un capital súper escaso, luchando contra la derrota y de rodillas, pero con la mente repleta de ideas. Compré los materiales necesarios y, con la generosa ayuda de una tía, confeccionamos la primera partida de 50 overoles. Sin embargo, esta partida aún duerme en un baúl, ya que los moldes estaban todos malos. El fracaso parecía inminente, pero mi oración constante seguía siendo: "Señor, por favor, enséñame a ser perseverante y a hacer las cosas conforme a Tu voluntad". Me vi obligada a contratar a un modelista que creó moldes nuevos, un veterano hermosamente mañoso. Luego, gracias a una amiga, encontré a un cortador profesional. Con nuevas telas en mis manos, empecé de nuevo. Fueron momentos desafiantes, y debo confesar que solo mi madre y mi hermana continuaban alentando mi camino. Todo parecía de color hormiga, donde conseguía dos cosas a favor t cinco en contra, pero en el fondo de mi corazón, sabía que este proyecto era mío, un regalo de Dios para mi vida que incluiría un proceso de aprendizaje, perseverancia, consuelo, perdón y comunión con Él. Sentía que esta idea era más que brillante; sabía que venía directamente del cielo, una dulce dádiva de Dios.




Han transcurrido tres años desde que todo comenzó. Hoy, este emprendimiento se ha convertido en un proyecto familiar. Hemos experimentado cómo Dios, que espera pacientemente para tener misericordia, ha traído renovación a nuestra familia. Se nos ha confiado el ministerio de la "restauración", y en cierta medida, he visto cómo se ha cumplido en nuestras vidas. Planeta Homeschooling es un emprendimiento que Dios concibió para satisfacer nuestras necesidades económicas y responder a nuestras oraciones de poder emigrar a nuestra tierra prometida… en el sur.



Dios ha sido bueno y me ha brindado la oportunidad de ofrecer empleo a dueñas de casa y abuelas que ven en Planeta Homeschooling la posibilidad de generar ingresos desde la comodidad de sus hogares, así como de recuperar el volver a sentirse útiles y valiosas. Además, hemos tenido el privilegio de impartir talleres de lengua de señas a cargo de instructoras sordas, contribuyendo a la visibilización de la cultura sorda para todas las personas. También nos alegra poder respaldar a diversas fundaciones que apoyan a niños con discapacidades y llegar al corazón de las familias y mamás que recién comienzan su viaje en la educación en casa mediante charlas gratuitas donde brindamos apoyo y entregamos recursos para dar esos primeros pasos.


Sin lugar a dudas, detrás de cada crisis y cada desierto, emerge la plata refinada, como un diamante que ha superado las presiones del carbón. Hemos alcanzado varios objetivos y tenemos metas adicionales por cumplir. En todo tiempo, Dios ha sido fiel y esto es algo que no olvidaremos jamás.

La invitación está abierta: #Overalízate y únete al #ClubPlanetaHomeschooling. Será un placer para mí regalarte un abrazo lleno de colores. ¡Te esperamos con los brazos abiertos!



 

Acerca de la autora


Denisse Bósquez es la creadora de Planeta Homeschooling. Esposa y mamá 4 hijo Puedes conocer más sobre Planeta Homeschook y adquirir sus hermosos overoles aquí: instagram.com/planeta_homeschooling/





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